lunes, octubre 23

Consejos antes de dejar a tu perro en la residencia canina Comentar

Consejos antes de dejar a tu perro en la residencia caninaEl momento de dejar a nuestro animal en la residencia puede ser complicado para nosotros, pero sobre todo para ellos, que deben acostumbrarse a otras personas, otro espacio y otras rutinas. Para evitar momentos de estrés en los perros, queremos recoger aquí algunas pautas que nos ayudarán a sobrellevar este momento con serenidad.

Transmitir tranquilidad.

Si el animal nos ve nerviosos, desconfiados con la residencia y tristes, él también se sentirá así, pues le transmitiremos nuestra intranquilidad y nerviosismo. Las residencias son lugares especialmente indicados para el cuidado de nuestros amigos caninos, que cuentan con profesionales especializados, veterinarios y áreas destinadas a los perros. En este lugar estará cómodo y bien cuidado. Si transmitimos tranquilidad, el perro se sentirá seguro.

Llevar alguna prenda con nuestro olor para él.

Es normal que los primeros días esté un poco nervioso, pues estará alejado de los suyos. Para hacerle más llevadero ese tiempo podemos dejar alguna prenda que tenga impregnado nuestro olor corporal. Los profesionales permitirán que el perro pueda estar con ella en su espacio individual, lo que tranquilizará al animal, puesto que olerá nuestro olor y calmará su inquietud y esos momentos de estrés.

Despedida, mejor sin los niños.

Dejar al animal unos días en una residencia puede generar situaciones tristes entre los más pequeños que, en el momento de entrar en la residencia, pueden estresar más a nuestro animal, que se mostrará más nervioso que de costumbre. Por ello, es mejor que no nos acompañen los pequeños de la familia, que más apegados suelen estar a su amigo.

Actuar con normalidad.

Como hemos comentado, separarnos unos días de nuestro perro puede suponer un momento de tristeza. Los perros se dan cuenta de todas nuestras emociones. Para reducir los sentimientos de rechazo y estrés del animal, lo ideal es que actuemos en la residencia con normalidad. Nada de alargar la despedida, ni mostrarse más cariñoso de lo normal. Y por supuesto, nada de lágrimas.

Evitar corregir al animal.

Es habitual que a la llegada el perro se muestre inquieto y nervioso, incluso puede llegar a ladrar. Si queremos tranquilizar al animal, transmitirle seguridad y que no sienta rechazo a la hora de entrar es importante que comprendamos su actitud y no le corrijamos.

Debemos tener mucha paciencia. Tenemos que pensar que, aunque sean solo unos días, supone un gran cambio para él. Por ello, es importante estár serenos y mostrarse seguros.

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